
La palabra “apostasía” significa abandonar las prácticas religiosas y caer moralmente. Tiene una connotación espiritual más profunda que lo que expresan estas simples palabras. Significa que se pierde la comunión con el Señor, con frialdad e indiferencia hacia las cosas espirituales o, incluso, el abandonar la fe por completo.
Hay diversos grados de apostasía:
Abandono: Una separación debida al rechazo consciente de la verdad de Dios revelada por medio de Su Palabra y Su Hijo.
Pecados de la carne: El “desviarse debido a la lujuria y la atracción” del pecado. Esto significa inmoralidad, ebriedad, homicidio, etc.
Pecados espirituales: (los más comunes entre los cristianos). En primer lugar, podríamos mencionar la indiferencia espiritual –la falta de responsabilidad ante Dios y la iglesia- que hace que seamos ineficientes en nuestra vida y nuestro testimonio, según se subrayan en la Escrituras.
También se deben incluir en este punto varios pecados tales como la mentira, las trampas, las murmuraciones, la envidia, el egoísmo, los celos, etc. (Véase Gálatas 5:19-21)
Algunas cosas que conducen a la apostasía:
• Decepción por las incongruencias observadas o imaginadas en otros cristianos
.• Una relación indiferente con Cristo o un “seguimiento desde lejos, y el hacer caso omiso del lugar que ocupan en la vida cristiana la Palabra de Dios, la oración y el testimonio.
• Ignorancia respecto a las verdaderas implicaciones de las responsabilidades y las prácticas espirituales.
• Desobediencia a la voluntad revelada por Dios para la vida propia.
• Pecado voluntario que permanece sin confesión. Debemos darnos cuenta de que todas las personas son responsables de sus propios actos ante el Señor. Esto implica arrepentimiento y confesión
Arrepentimiento y confesión:
“Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad”. (1 Juan 1:9)
“El que encubre sus pecados no prosperará; mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia” (Proverbios 28:13)
“Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios”. (Salmo 51:17)
“Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad”. (1 Juan 1:9)
“El que encubre sus pecados no prosperará; mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia” (Proverbios 28:13)
“Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios”. (Salmo 51:17)

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