miércoles, 16 de diciembre de 2009

MDI BARINAS les desea una....

FELIZ NAVIDAD!!! A TODOS.

Quiero amar

Quiero amar, quiero entregarme
hasta donde mi alientogima y se escape
olvidando así
la recompensa,
olvidando así
la vía de su regreso.

Quiero darme
con sentimientos
sinceros y llenos.

Sentimientos que cavan
en busca de nuevas
profundidades.

Sentimientos que
desconociendo reservas,
se dan sin el cuidado
de que un día cesen,
naciendo y ofreciendo
en el nuevo palpitar
de un joven corazón,
la nueva oportunidad
de volver a amar.

Quiero vivir,
en busca de mejor ofrenda
digna de tu Santo Altar,
no, no una ofrenda más,
mi vida como sacrificio
para tu gloria y majestad. . .
mi vida hasta gastarme
sin que de mi quede. . .
para más.

Donde otros destruyan,
quiero yo edificar.
Donde otros insulten,
quiero yo elogiar.
Donde otros se burlen,
quiero yo motivar.

Donde vean lo malo,
quiero ver lo bueno.
Donde vean escases,
quiero ver abundancia.
Donde vean oscuridad,
quiero ver tu Luz.

Quiero amar,
mi Señor y Salvador.
Oh, permiteme hoa
Cordero de Dios,
tener por privilegio
servirte como espejo vivo
¡de tu incondicional amor!
A todos nuestros amigos A nuestros pastores, a aquellos que nos apoyaron siempre, a los que estuvieron allí apoyandonos en oración a todos pero a todos....
Gracias mil gracias

Reflexion

Muchas son las veces
que nos encontramos sin respuestas
al por qué de tanto dolor.
Mientras unos tienen tanto. . .
otros tienen nada.

Y a veces los que tienen
se lamentan pensando
en lo que quisieran tener,
olvidando así apreciar y disfrutar
de lo que Dios les ha regalado.
El regalo más precioso
que Dios nos ha dado,
aparte de la salvación,
es la capacidad de poder amar.
Dios mismo es amor.
Y para amar no hacen falta dolares,
ni sabiduría, ni estudios,
ni posición social.

Para amar solo hacen falta dos cosas:
un corazón y una vida.
Le ruego a nuestro Padre Celestial
que no me permita morir
sin primero haber conocido
hasta donde se puede manifestar
su amor en mi ser.

Triste en verdad es morir
sin haber sido amado.
Pero aún más tristeza hay
en morir
sin nunca haber amado.

Su servidor,
Pastor Pablo Caballero