lunes, 28 de septiembre de 2009

Felicitaciones a nuestro pastor Rev. José Piñero

Por su discurso en el : Día Internacional de la Paz

Anecdota contada en su discurso;

Hace mucho tiempo un hombre buscaba el cuadro perfecto de paz. Y no encontrando uno que le satisfaciera, anunció un concurso para producir esta obra maestra.
El reto movió la imaginación de artistas por todos lados, y los cuadros empezaron a llegar desde todas partes. Finalmente el gran día de revelación llegó. Los jueces descubrían los cuadros de paz uno tras otro, mientras que los observadores aplaudían y gritaban de alegría. Las tensiones aumentaban. Solo quedaban dos cuadros por descubrir.
Mientras un juez quitaba la cubierta de uno, un gran silencio cayó sobre la multitud. Un lago suave como espejo reflejaba el verde ramaje bajo la suave sombra del cielo al atardecer. A lo largo de las verdes orillas, un rebaño de ovejas se alimentaban sin disturbio. Seguramente este cuadro era el ganador.
El hombre con la visión descubrió el segundo cuadro él mismo, y la multitud se quedó sorprendida. Podría esto ser la paz? Una tumultuosa cascada de aguas corría a través de un rocoso precipicio, la gente casi podía sentir el frío y penetrante rocío. Nubes grises de tormenta amenazaban y estaban listas para explotar con rayos, viento y lluvia. En medio de los truenos y el frío amargo, un árbol quedaba pegado a las rocas colgado a la orilla de la cascada. Una de sus ramas se estiraba justamente en frente de las aguas torrenciales como si neciamente buscara experimentar su poder total. Un pajarito había construido un nido en el codo de la rama. Contento y sin disturbio en sus alrededores de tormenta, ella descansaba sobre sus huevitos. Con sus ojos cerrados y sus alas listas para proteger a sus pequeños, manifestaba paz que trasciendo a cualquier tumulto terrenal”.
Hoy debo felicitar a los concejales por promover esta celebración, y los invito a no dejar a un lado ningún punto de la sesión, porque es en el tumulto de nuestros días cuando se hace más importante hablar de paz.

Si todo estuviera en paz no necesitaríamos hablar del tema. Por eso esta reunión debe ser un testimonio en pequeño acerca de lo que es ser bienaventurado, porque el santo evangelio dice: "Dichosos los que trabajan por la paz, porque Dios los llamará hijos suyos”. Mat 5:9.

Si Dios enviara a un Ángel para informar a los otros seres celestes sobre la principal actividad de los hombres, en honor a la verdad tendría que notificar que la guerra es la mayor industria de toda nuestra historia. Las naciones usan su presupuesto y rivalizan unas con otras en una carrera para ver quién fabrica o posee los aparatos más mortíferos y organiza los ejércitos más poderosos.
Además, nuestro Mensajero reportaría sobre homicidios, divorcios, abortos, violencia política, pobreza, hambre, locura, depresión, y más. Y peor; que (con honrosas excepciones) los hombres no hemos trabajado suficiente por hacer la paz.
Este panorama desalentador nos obliga a reflexionar acerca de nuestra urgente necesidad de reconciliación y paz.

Pero ¿De qué paz hablamos?No es de una irresponsable tolerancia ante la maldad. Cristo nos dio un firme testimonio de su compromiso con la justicia. Por eso entendemos que la no violencia, y la personalísima decisión de renunciar en un momento determinado al derecho propio (cuando se hace como oportunidad de extender los puentes para el diálogo y la reconciliación) no pretende ser en modo alguno la imposición de que otros renuncien al suyo, o una excusa para no defender el derecho de los demás, pues esto nos haría cómplices del mal. Pero si espera ser imitable testimonio del Espíritu de sacrificio y negación propia que encontramos en Cristo, y al mismo tiempo Jesús como hijo; y príncipe de Paz no dio tregua a la maldad sino que denunció al pecado y defendió con celo la fe y el genuino culto a Dios.
Por otra parte, ser pacifista no es serlo por obligación, o conveniencia, o indefensión. En la noche del arresto de Jesús, los discípulos estaban armados, y sin embargo a Pedro se le ordenó guardar la espada. Pues Cristo eligió la paz aún cuando pudo elegir la violencia.
Entonces, la bienaventuranza de Cristo no se refiere a los que toleran el mal, sino a los que trabajan por la Paz. Por eso, nos solidarizamos y aceptamos el llamado de Dios a trabajar por los que padecen violencia, injusticia, pobreza, y otros males, pues no es pacifista quien apuesta a la pasividad a costa de la injusticia. Asimismo asumimos que tampoco se logra la paz por medio de la venganza porque la paz nunca podrá resultar de las armas, pues la guerra es madre de la pobreza, la depresión, el sufrimiento y el odio.

La paz tampoco surge de algún estado sicológico, de psiquis alterados, o de espiritualidades escapistas que huyen del mundo en que viven.La paz genuina es el resultado de la reconciliación, la comunión, y el compromiso obediente que hagamos con Dios para servirle entre los hombres.Esta paz con Dios no está divorciada de la paz social, o la paz familiar, pues la verdadera paz tiene sus consecuencias en todas nuestras relaciones humanas. No podemos amar al Dios que no vemos si no amamos a los hombres que si vemos.

Entonces la paz con Dios nos impulsa a buscar la paz con los hombres en el milagro del perdón y la reconciliación que supera las expectativas perfeccionistas acerca de nuestro prójimo.

El conflicto del hombre sólo ha sido una expresión de su enfrentamiento con El Creador y hasta que éste concerté un armisticio con ÉL, no podrá lograr la paz con sus semejantes. Pero cuando nuestra fe está en Dios podremos decir como el salmista: “en paz me acostare, y asímismo dormiré; porque solo tú Señor, me haces vivir confiado” (Salmos 4:8).

Hoy nuestra invitación es a construir la tan anhelada y necesaria paz, a comprometernos con Dios por una Venezuela pacífica y tolerante, que se edifica sobre la base del amor, de la integridad, el respeto a la pluralidad, el reconocimiento del valor humano y espiritual del otro, y en un decidido compromiso con una mejor calidad de convivencia familiar, religiosa, política, y nacional.Tenemos la esperanza de que el reporte angelical de nuestra ilustración introductoria se puede llenar con las hazañas de la fe, del dialogo, del amor al prójimo, de la solidaridad mutua (aún entre quienes sean política o religiosamente diferentes).

Jesús no dejo una herencia de bienes materiales a sus discípulos todo lo que tenia al morir fue una túnica que le quedo a los soldados; a su madre la entrego al cuidado de Juan; su cuerpo (al menos antes de resucitar) se quedo con José de Arimatea; y su espíritu regreso al Padre.Para ello, recurramos a la raíz de la verdadera paz, que está en Dios, quien nos regala algo más valioso que el oro, más perdurables que los bienes raíces, y más deseable que los palacios mármol: nos entrega su paz y nos dice: “la paz os dejo, mi paz os doy: no como el mundo la da, yo os la doy". No se turbe vuestro corazón y tenga miedo” (Juan 14:27).

Para finalizar, permítanme improvisar una vez más, les pido que por favor se pongan de pie y se tomen de las manos. Y con respeto a la diversidad de parcialidades religiosas o ideológicas de cada uno, los invito a orar por la paz de Venezuela, y para esto voy a parafrasear la canción de un hermano en la fe, ustedes lo pueden repetir conmigo en voz alta, o desde su propia espiritualidad pueden hacer su propia oración silenciosa:

“Dios nuestro, ayúdanos a mirar con tus ojos, queremos sentir con tu corazón, ya no queremos ser más insensibles a tanta necesidad. Señor, te pedimos la paz para nuestras vidas, y para nuestras familias, para nuestra ciudad, y para nuestra nación. Hoy oramos y buscamos tu rostro, sólo a ti podemos ir”

Amén
Que la paz de Dios este con todos ustedes
Muchas gracias

lunes, 21 de septiembre de 2009




La palabra “apostasía” significa abandonar las prácticas religiosas y caer moralmente. Tiene una connotación espiritual más profunda que lo que expresan estas simples palabras. Significa que se pierde la comunión con el Señor, con frialdad e indiferencia hacia las cosas espirituales o, incluso, el abandonar la fe por completo.


Hay diversos grados de apostasía:


Abandono: Una separación debida al rechazo consciente de la verdad de Dios revelada por medio de Su Palabra y Su Hijo.


Pecados de la carne: El “desviarse debido a la lujuria y la atracción” del pecado. Esto significa inmoralidad, ebriedad, homicidio, etc.


Pecados espirituales: (los más comunes entre los cristianos). En primer lugar, podríamos mencionar la indiferencia espiritual –la falta de responsabilidad ante Dios y la iglesia- que hace que seamos ineficientes en nuestra vida y nuestro testimonio, según se subrayan en la Escrituras.


También se deben incluir en este punto varios pecados tales como la mentira, las trampas, las murmuraciones, la envidia, el egoísmo, los celos, etc. (Véase Gálatas 5:19-21)


Algunas cosas que conducen a la apostasía:

Decepción por las incongruencias observadas o imaginadas en otros cristianos
.• Una relación indiferente con Cristo o un “seguimiento desde lejos, y el hacer caso omiso del lugar que ocupan en la vida cristiana la Palabra de Dios, la oración y el testimonio.
• Ignorancia respecto a las verdaderas implicaciones de las responsabilidades y las prácticas espirituales.
• Desobediencia a la voluntad revelada por Dios para la vida propia.
• Pecado voluntario que permanece sin confesión. Debemos darnos cuenta de que todas las personas son responsables de sus propios actos ante el Señor. Esto implica arrepentimiento y confesión


Arrepentimiento y confesión:
“Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad”. (1 Juan 1:9)
“El que encubre sus pecados no prosperará; mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia” (Proverbios 28:13)
“Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios”. (Salmo 51:17)

martes, 8 de septiembre de 2009

Falsas Doctrinas

¿Qué es una doctrina falsa?

Cualquier enseñanza que sea contraria a las doctrinas básicas de la Palabra de Dios, tales como la Trinidad, el nacimiento virginal de Cristo, la muerte redentora de Cristo, junto con Su resurrección física y Su segunda venida, la salvación por gracia por medio de la fe en Jesucristo, la resurrección física de todos los creyentes y la realidad del cielo, la condena eterna para quienes rechazan a Cristo.

Nota: Billy Graham escribió: “En toda la Biblia encontramos advertencias contra los falsos maestros ‘que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces’ (Mateo 7:15). A veces, a los cristianos les resulta extremadamente difícil discernir a un falso profeta… Jesús habló de ‘…falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos’ (Mateo 24:24)

El Apóstol Juan escribió en su segunda epístola: “Cualquiera que se extravía y no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios; el que persevera en la doctrina de Cristo, ese sí tiene al Padre y al Hijo” (2 Juan 9).